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La orientadora responde

Entrevista a Teresa Gómez, orientadora educativa de CEIP · Edición y entrevista: Anna Alba Montero Serra

El CEIP Vicente Aleixandre es un centro público de Educación Infantil y Primaria con una particularidad que lo distingue en su zona: es centro preferente TEA, lo que significa que acoge de forma especializada a alumnado con Trastorno del Espectro Autista, con los recursos humanos y organizativos que eso conlleva. Es un centro grande, con una diversidad de perfiles que hace el trabajo de orientación especialmente exigente.

Teresa Gómez lleva años ejerciendo como orientadora en este centro. Hablar con ella fue una de esas conversaciones en las que uno llega con preguntas preparadas y acaba anotando cosas que no tenía previstas. Lo que sigue es la transcripción de esa entrevista.

 

 

El CEIP Vicente Aleixandre es un centro público de Educación Infantil y Primaria con una particularidad que lo distingue en su zona: es centro preferente TEA, lo que significa que acoge de forma especializada a alumnado con Trastorno del Espectro Autista, con los recursos humanos y organizativos que eso conlleva. Es un centro grande, con una diversidad de perfiles que hace el trabajo de orientación especialmente exigente.

Teresa Gómez lleva años ejerciendo como orientadora en este centro. Hablar con ella fue una de esas conversaciones en las que uno llega con preguntas preparadas y acaba anotando cosas que no tenía previstas. Lo que sigue es la transcripción de esa entrevista.

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Entrevistadora: Para empezar, Teresa, cuéntanos un poco sobre ti. ¿Cómo llegaste a ser orientadora educativa y qué te llevó a elegir esta profesión?

Teresa: Pues un poco por casualidad, la verdad. Terminé COU en mis tiempos y no tenía muy claro con qué continuar. Entré en Magisterio por casualidad y de ahí fuimos enganchando con Pedagogía y la especialidad de Orientación Escolar, porque poco a poco fui descubriendo que me encantaba esta profesión. Pero realmente fue por casualidad.

Entrevistadora: Llevas tiempo trabajando en el CEIP Vicente Aleixandre, que es centro preferente TEA. ¿Cómo describirías tu papel como orientadora aquí?

Teresa: Bueno, pues es un trabajo intenso, sobre todo porque es un centro muy grande como para atender una población con tantas peculiaridades. Yo creo que mi tarea, con tal de que llegue a una parte de sensibilización y de poder ofrecer pautas al profesorado para acercarse más al perfil de estos alumnos, con esa parte ya me quedaría muy satisfecha.

Entrevistadora: ¿Cómo es un día normal de trabajo para ti? ¿A qué dedicas la mayor parte de tu tiempo?

Teresa: Todas las mañanas suelo tener alguna entrevista, con familias o con profesores, y luego intervención directa con alumnos. Que puede ser observación en el aula, observación en el patio o trabajo directo a través de las pruebas psicopedagógicas. Y luego siempre hay que reservar una parte importante para toda la burocracia, que nos lleva muchísimo tiempo. Esa normalmente se queda en casa. El día a día suele ser más de intervención directa, entrevistas, dar pautas, asesoramiento a familias, tutores o alumnos.

Entrevistadora: ¿Con qué profesionales o servicios externos trabajas habitualmente? ¿Cómo es esa coordinación?

Teresa: La verdad es que nos coordinamos poco con servicios externos. Primero porque dependemos de que ellos nos faciliten esa coordinación, sobre todo con los servicios médicos, y es muy compleja. La parte de Servicios Sociales suelen llevarla más los Profesores de Servicios a la Comunidad. Con los gabinetes externos es algo muy puntual. No suele haber mucha coordinación externa.

Entrevistadora: Cuando tienes que hacer una evaluación psicopedagógica, ¿qué herramientas utilizas más? ¿Las pruebas estandarizadas o la observación y las entrevistas?

Teresa: Fifty-fifty, la verdad. Porque al final, para dar pautas, muchas veces con la observación y las entrevistas se queda un poquito corto y necesitamos las pruebas psicopedagógicas. Además, nos las piden sí o sí. Necesitamos justificar las características de los chicos a través de ellas. Al final son complementarias.

Entrevistadora: Las entrevistas con familias, con chicos y chicas, con el profesorado… ¿Qué es lo más importante para ti a la hora de crear un buen clima en esas conversaciones?

Teresa: Acercarme mucho a ellos. Y la empatía. La parte de la empatía es importantísima. El que sientan que los estás entendiendo. Porque para ellos sus hijos son lo primero y, si lo haces con cierta sensibilidad, creo que lo agradecen.

Entrevistadora: ¿Qué dificultades te encuentras más a menudo cuando evalúas o intervienes?

Teresa: Muchas veces es casi más la burocracia que el trabajo con los chicos. El tener unos protocolos muy marcados para hacer determinadas intervenciones te dilata los tiempos y dificulta muchas veces la intervención. Los protocolos de protección de datos, las autorizaciones con familias… toda esta parte cada vez tenemos que tenerla más en cuenta y hace que los plazos se hagan más largos.

Entrevistadora: Tu profesión implica gestionar situaciones emocionalmente complejas cada día. ¿Cómo lo gestionas?

Teresa: Dentro de la empatía que acabamos de comentar, hay un momento en el que hay que tomar distancia. Como te dejes arrastrar, te vas con ellos. Ante situaciones muy complicadas, las familias generalmente no están buscando que los acompañes en un llanto; están buscando un profesional que les sepa asesorar. Hay que respirar, tomar un poco de distancia y no dejarte arrastrar. Esto, realmente, me lo han dado los años y la experiencia.

Entrevistadora: ¿Cómo es tu relación con el equipo docente y el equipo directivo?

Teresa: Siempre intento ser muy cercana. Creo que eso ayuda a que, cuando hay cualquier tipo de situación, podamos colaborar de una forma muy estrecha. Pero siempre partiendo de las necesidades, tanto del centro como de los profesores. Si no partimos de las necesidades y se ve como algo impuesto por nuestra parte, no cala. Yo creo que no cala.

Entrevistadora: ¿Cuáles son los principales retos a los que te enfrentas ahora? ¿Han cambiado en los últimos años?

Teresa: Han cambiado mucho en la teoría, pero no tanto en la práctica. Es cierto que se ha dado un giro importante: ponemos el foco más en el contexto y no tanto en la discapacidad. Eso es en los modelos teóricos. Pero en mi trabajo, al final nos tenemos que centrar en un déficit, aunque realmente no debería ser así, porque a la hora de justificar las necesidades siempre nos piden que partamos de ahí. ¿Hay un cambio en el paradigma? Sí. Pero en la práctica no tengo la sensación de que se esté llevando a cabo.

Entrevistadora: Para terminar, si tuvieras que dar un consejo a quienes estamos empezando en psicopedagogía y queremos dedicarnos a la orientación educativa, ¿cuál sería?

Teresa: No perder esa ilusión. Porque en el día a día es bastante más complejo de lo que parece y hay muchos impedimentos que a veces no nos permiten llevar nuestra profesión como nos gustaría. Si tenemos esa ilusión detrás, nos va a empujar con mucha más alegría y con muchas más decisiones, seguro.

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